Soñar con un mundo mejor, es lo que nos reúne en torno a la figura de Cristo, principal artífice de esta obra. Quien ha llamado, de distintas maneras, a cada uno quienes participamos en la ejecución de su amor. Obra que lleva como título “Encuentro con Cristo”.
He aquí donde he tejido parte de la historia, de un peregrinar, cuyo puerto final es Él.
Todo esto empezó cuando descubrí que en mi vida no iba solo, caminaba siempre acompañado de alguien, que me brindaba protección, amor y felicidad. Pues en mi contemplación, lo fui viendo en distintas facetas, cercanas y lejanas a mí ser. Me fui dando cuenta que Él me necesitaba, tanto igual como yo, muchas veces le rogaba en mi auxilio, Él hacía exactamente lo mismo. Lo fui viendo mediante el amor, lo encontraba en todo ser, ya que todo lo creado paso por sus manos. Volteé mi cabeza hacia al lado, y vi tanta gente sufriendo, y en sus rostros, contemplé a Cristo. Esto se fue agudizando, y cada vez que padecía de una crisis de Fe, Él me ayudaba apareciéndose en mi andar, en los lugares menos esperados, y envuelto en la persona del indigente. Puedo dar numerosos testimonios de aquellas maravillas. Adentraré en aquello un poco más adelante.
Fue entonces que comenzó mi búsqueda, impulsada aun más por la figura de San Alberto Hurtado, personaje tan cercano a nosotros, y que en lo personal tiene concentrada toda mi admiración, transformándose en todo un ejemplo de vida a seguir. Mi exploración empezó en la Pastoral del Liceo Lastarria, en donde visite hogares de abuelitos. La primera experiencia que tuve de acercamiento al Cristo abandonado, sufriente, enfermo. Con sus dulces rostros descubrí la alegría que provocaba, con un simple gesto, como lo es un cariño en la mano, fue una experiencia inolvidable. Traslucían en su felicidad las gracias del cielo, quede tan maravillado de la simpleza de su amor, que adentre más profundo, buscando espacios que me dieran tal paz y bien. Fue que por mediante de una amiga, con la cual tuve el honor de ir de misiones varias veces, quien me llevo a la Parroquia la Natividad del Señor a vivir algo totalmente nuevo para mí, compartir con la gente en situación de calle. Tal experiencia, provoco un cambio radical en mi mente.
La primera vivencia, fue tan fuerte, que la deje registrada en algunas páginas. Ocurren mil situaciones, dentro y fuera de ti. En la familia la preocupación, el llegar tan tarde y no saber a lo que te enfrentarás, tanto y más nerviosismo que el propio, es el que experimentan. Claro si está, que es en las primeras salidas, ya que después esto se vuelve adictivo, un bien tan necesario que tienes que salir a ver todas las semanas a tus amigos, porque como bien lo digo, ya no son personas cualquiera, pasan a estar presentes con nombres e historias en tu corazón. He conocido a muchas personas y con ellas sus vivencias, relatos que impresionan. En la gran mayoría, a raíz de amarguras, de una vida que nunca les favoreció caen en el alcohol, quien los toma y los amarra a su embriagues. Aquello es un problema de muchos quienes viven en situación de calle. En invierno esto se hace más visible, y a la vez, comprensible. El beber hace que en las noches de frío puedan dormir, y “pasar la noche”.
La calle es una realidad tan cruda. Muchos dicen ser libres ahí, pero aquello es cierto en teoría, en la práctica muchos son encadenados a las botellas, sus vidas giran en su entorno, las amistades, son para beber, su trabajo, es para comprar alcohol. Muchos se dan cuenta de esto, lamentablemente quienes están en situación de calle no tienen voz. La sociedad e instituciones los excluyen. Esta sociedad, que se dice “Moderna”, es muy bárbara.
Todos dentro de la comunidad, hemos sido testigos de cómo la municipalidad de Santiago, despoja de sus pertenencias a las personas de la calle, por medio de la fuerza pública (carabineros), sin importar que es invierno, que son las tres de la madrugada. Llegan y les quitan los colchones, ropas, etc. Las echan en camiones municipales, los cuales, luego las llevan a la basura. Esto lo hacen con el fin de “disminuir la pobreza de la comuna”. Es una forma realmente primitiva e inhumana. Las personas, obvio que no se dejan llevar a pasar, y defienden lo poco y nada que tienen. Una vez fuimos testigos de cómo en “la clínica de la católica” (lugar que visitamos, que está al frente de aquella clínica), justo en momentos en que la Municipalidad de Santiago con sus camiones, carabineros y una “Trabajadora Social”, les estaban tratando de quitar las cosas. Nosotros aquella vez íbamos con personas del MIDEPLAN, quienes detuvieron tal acto. Creo, y cualquiera que tiene conciencia social, que es la peor forma de tratar de solucionar aquel problema.
Hay otras formas, pero se hace necesario tener amor. ¿Y quién es amor? Dios. Nosotros fuimos y nos mantenemos reunidos por medio de Él. Sucedió que en una Jornada que tuvimos fuera de Santiago, realice en conjunto con otras personas más de la comunidad, un tema, que más que un tema, fue una invitación y estimulación, a realizar un trabajo más radical, rescatando a nuestros amigos, apoyándolos y motivándolos en una lucha contra su vicio más fuerte, el alcohol. Es una tarea de la cual todos formamos parte, darles una oportunidad de poder renacer, volver retomar una vida. Recuperando muchas cosas perdidas entre la más importante, la familia. ¡Cuantos amigos son los que sufren a causa del alcohol!
Este trabajo que nos inspiro y mostró Dios, ya está en marcha. Así daremos posibilidades a las personas a reinsertarse en la Sociedad, lo que para muchos de ellos es un sueño. En las salidas he sido testigo de muchísimos milagros y hermosas alegrías en donde para poder vivirlas uno se debe dar por completo. Es tan hermoso llevar a Cristo en tu auto, esto me hace recuerdo de lecturas sobre relatos de San Alberto Hurtado, cuando se llevaba a los patroncitos y patroncitas hasta el Hogar de Cristo. En parte motivado por aquello, es que he llevado a varias personas al Hogar de Cristo, principalmente de la Vega Central. Es una vivencia tan increíble.
Han sido varias las veces en que he ido caminando entre aquellos pasillos tan oscuros, y ser llamado por una voz, que pide auxilio. Dos casos son los que me han marcado. Uno, un viejito que nunca había visto en la Vega, estaba en un rincón, me llamo, y pidió por favor que lo llevara al Hogar de Cristo. Aquella noche Dios me había dado una gran misión, yo no la pensé dos veces, y de inmediato, sin importar que el señor me ensuciara el auto, de no tener combustible, ni nada de eso, me dirigí con el auto hasta donde él se encontraba, para así llevarlo al Hogar de Cristo, lugar en donde fue acogido. Es tan impresionante aquel momento de despedida, en donde al caballero, le brillaban tanto lo ojos, que sin decirme mucho, veía lo feliz que se encontraba, es extraordinario que con un simple gesto puedes provocar tanto. Después cuando me dirigía de vuelta, me di cuenta que llevaba a Cristo en el auto, y sentí una felicidad tan enorme, que estás varios días con una gran sonrisa, es tan hermoso, que no hay palabras para seguir describiendo tal sensación. La otra que quedo grabado en mi mente y corazón, fue una vez en que una señora con dos hijitos chiquititos, fue a ver a su esposo, quien estaba en la Vega curadito, la señora en un gesto de amor enorme, lo fue a buscar para llevárselo a la casa, pero el hombre porfiado, no quiso. A la señora se le paso la hora intentando convencer a su hombre, hasta que decidió partir a su hogar, tomó un taxi, y el taxista la estafo, y la hizo bajarse. Por lo que ella debió volver hacia donde su marido y pasar la noche en la intemperie con sus guaguas. Pero aquello no sucedió, ya que la señora me contó lo que sucedió, por lo que no dude en llevarla a su hogar. Me llamo muchísima la atención los niños que tenía, eran dos niñitos de rulitos dorados y ojitos grandes y celestes. Eran muy bellos. Yo hasta el día de hoy pienso que aquella vez llevé a dos angelitos quienes cuidaban y protegían a su madre.
Tantos hechos que he vivido en la calle, he sido testigo de cómo el Señor a actuado en los otros y en mí. Él es un misterio. Y creo que lo he descubierto en distintas facetas, pero no todos lo pueden notar, se hace necesario para aquello, ver las cosas con Amor. Si uno ve la realidad con los lentes del amor, lo descubrirá en todas partes.
Doy las gracias a Dios de ponerme en esta comunidad en donde he conocido a bellas personas, tanto dentro del grupo, como gente de la calle. De lo último, y los más queridos, Shova, Saltamontes y Siberiano quienes con sus risas, palabras y abrazos, me han demostrado que Dios me ama muchísimo. Y que soy un joven privilegiadísimo de poder ayudarlos en todo lo que me es posible.
Gracias Señor por tu llamada de amor.
Paz y Bien
Terminado de escribir el Domingo 2 de Septiembre
Reportaje a la Comunidad Encuentro con Cristo
Ese es tu testimonio del libro? XD yo pense mm el pato va a redactar caleta, mejor no me alargo mxo pa no quitar tanto espacio XD xq si nos ponemos a escribir hacems un libro entero wn XD
Que grato es poder darse cuenta en este peregrinar que somos muy iguales quienes seguimos a Cristo, lo comprobé también cuando conocí más jóvenes de animadores de la esperanza y todos comparten esos momentos en que sienten la presencia constante del Señor en sus actos.
bueno saludos y bendiciones compadre nos vemos, luego te voy a visitar al seminario XD o aún no?
jajaja
bye